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No subir montañas

No subir montañas

Frente a la imagen heroica del alpinista conquistador de cumbres que somete la montaña con su voluntad. Frente a la idea del paisaje de crestas y picos como photocall, Paula Pontes nos invita a mirar hacia el valle. Hacia los refugios, las casas y las iglesias. Hacia todo aquello ignorado por las fotos de postal y revista, y sin embargo repleto de historias, voces e imágenes ocultas para el turista.

La autora se sumerge en el archivo de sus padres y en el de su tío, todos ellos alpinistas, para intervenirlo y completar sus vacíos con escenas nuevas e imaginarias. Aquí los diques que separaban la ficción de la realidad se han disuelto en las aguas que descienden del deshielo y de los ibones.

Sus páginas se escurren entre géneros: No subir montañas es un diario que da cuenta de una obra en marcha y, a la vez, es la obra en sí. Es un carrete fantástico que se revela en el papel. Un archivo de archivos. Un duelo coral. Un ensayo epistolar sobre las imágenes y la carga invisible que acarrean.